Mostrando entradas con la etiqueta servicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta servicio. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de septiembre de 2012

Consagrémonos al Señor



           Hace poco tuve la oportunidad de participar en una capacitación para líderes llevada a cabo a la estaca a la cual pertenezco. En esta capacitación, uno de los consejeros del Presidente de Estaca mostró un video que hizo un "click" en mí... Era un extracto del discurso de Élder Jeffrey R Holland donde relataba la historia de Pedro, Apóstol del Señor Jesucristo, quien consagró notablemente su vida al Señor. Ppensé en cuántos de nosotros como miembros de la Iglesia hemos hecho convenios sagrados en el templo, pero aún así muchos de nosotros dudamos a la hora de aceptar llamamientos. Hace poco tuve la oportunidad de compartir con una hermana que no se sentía preparada para servir en cierto llamamiento, por lo cual no aceptó el llamado de su obispo a servir en ese lugar. 

        Ahora, es cierto que los llamamientos son hechos por inspiración, así como los relevos... pero, a pesar de ello aún hay muchos SUDs que piensan que hay responsabilidades que son demasiado grandes para cumplir o que, hay miembros más capacitados para servir en dicha posición... Debo reconocer igualmente que hay otros tantos que esperan ansiosos ocupar posiciones que ellos consideran de mayor valor, y que no están dispuestos a servir en llamamientos que son demasiado sencillos o que no aportarán (según su opinión) de forma alguna a su enriquecimineto espiritual...

        La necesidad de CONSAGRARNOS al Señor, sigue estando latente. 

        La palabra consagrar significa hacer sagrado u ofrendar a lo sagrado. Podemos entonces entender que la consagración involucra entregar todo lo que tenemos como tiempo, dinero, voluntad, talentos, conocimiento, en fin, al Señor a fin de que el lo santifique y lo vuelva sagrado. El Élder Holland nos habla acerca de esta consagración desde una arista interesante.. El nos hace recordar aquella ocasión en que el Maestro le enseñó al Profeta y Presidente de la Iglesia (Pedro) la urgencia de consagrarse a la obra. 

        Aquellos que nos hemos bautizado hemos hecho el convenio de obedecer todos los mandamientos que el Señor ha relevado, y quienes hemos recibido la investidura del templo, nos comprometemos además a consagrarnos al engrandecimiento de la Obra del Señor en éstos, los últimos días. 

       Les invito a observar este video con el afán de aumentar nuestro nivel de consagración.. de recordar que cuando decidimos seguir a Jesucristo fue para siempre... 








jueves, 17 de mayo de 2012

El Servir se lleva en la sangre


COMUNICADO DE PRENSA —  15 MAYO 2012

El servir se lleva en la sangre

SAN PEDRO SULA — 
Como parte del  tradicional Día Nacional de Servicio, miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de las congregaciones de San Pedro Sula y Fesitranh en el norte del país, desarrollaron este sábado 28 de abril en coordinación con la Cruz Roja Hondureña una campaña de donación voluntaria de sangre.  
Este tipo de actividades tienen el propósito de fortalecer aun más el alto espíritu de servicio y solidaridad característico de los miembros de La Iglesia, apoyando las necesidades manifiestas del vital liquido principalmente en los hospitales públicos que atienden a los más vulnerables de nuestra sociedad.
Nueve horas duro la donación de sangre donde fue necesaria la ayuda de mucho del personal técnico de la cruz roja para la recolección de la sangre.
Miembros de la Cruz Roja catalogaron como exitosa la jornada ya que se recolectaron la cantidad de 80 pintas de sangre, este preciado líquido será de gran beneficio  para aquellas personas que tanto lo necesitan en nuestro país.
Actividades como estas fueron realizas alrededor de todo el mundo mediante el programa Manos Mormonas que ayudan, así los mormones reflejan el deseo de seguir a Jesucristo mediante el servicio a otros.
Previo al desarrollo del evento se convoco a una conferencia de prensa, estuvieron en la mesa principal como parte del liderazgo local de la Iglesia, el Elder Jared Ocampo, el Presidente de la Estaca San Pedro Sula, Hector Manley; el Presidente de la Estaca Fesitranh, Luis Ariel Merlo. La conferencia conto con la cobertura de nueve canales de televisión  y dos medios escritos.
Nota sobre la Guía de Estilo: Al publicar noticias o reportajes sobre La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tenga a bien utilizar el nombre completo de la Iglesia la primera vez que la mencione. Para más información sobre el uso del nombre de la Iglesia, visite nuestra Guía de Estilo en línea.

lunes, 16 de abril de 2012

Cómo Prepararse para ser un buen misionero


“Cómo prepararse para ser un buen misionero,” Liahona, Mar 2007, 10











Las revistas de la Iglesia preguntaron al élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, cómo podrían prepararse los jóvenes para servir en una misión de tiempo completo y las bendiciones que les reportaría ese servicio.


¿Por qué la Iglesia pide a todo hombre joven digno que sirva en una misión?


El Señor no ha dado mayor encargo a Su pueblo que el de compartir el Evangelio con los hijos de nuestro Padre Celestial. Los misioneros sacan a la gente de las tinieblas del mundo y la conducen a la seguridad y luz del Evangelio de Jesucristo. Buscar, enseñar, bautizar y confirmar a alguien que nunca haya prestado mucha atención a Dios, a Cristo ni a Su gran sacrificio expiatorio es uno de los mayores servicios que puede rendir un poseedor del sacerdocio.

Nosotros conocemos el propósito de la vida, pero el resto del mundo no. Sobre los hombros de cada joven reposa el prepararse para declarar este mensaje al mundo. Es una obra emocionante.

¿Y qué hay de las jóvenes? ¿Qué responsabilidad tienen ellas?


Servir en una misión de tiempo completo es algo totalmente adecuado para una joven si eso es lo que ella desea hacer y es digna. Poseer el sacerdocio implica para el joven la obligación de llevar al mundo el mensaje de la Restauración. Se invita a las hermanas a participar en la obra misional atendiendo a sus circunstancias. Si tuvieran expectativas de matrimonio, ése es un llamamiento mayor; sin embargo, las jóvenes que se encuentran en condiciones de servir llegan a ser grandes misioneras. Son buenas maestras, muestran empatía y se relacionan muy bien con las mujeres. No creo que exista en el mundo una misión con un presidente que no se sienta encantado de tener más misioneras.

¿Cuál es para un joven o una jovencita la mejor manera de prepararse para la misión?


La actitud es la clave. Los jóvenes deben comprometerse a una temprana edad a la idea de la misión. De ese modo, al crecer y comenzar a encarar algunas de las tentaciones del mundo, éstas tendrán menos posibilidades de penetrar en sus corazones y mentes. Resistirán las tentaciones porque se centran en llegar a ser siervos del Señor. También ayuda el vivir en un hogar en el que se comparte el Evangelio. El espíritu misional se produce en aquel hogar donde los padres y los hijos comparten el Evangelio unos con otros.

A los nuevos misioneros les digo que precisan comprender que los 18 o los 24 meses que sirven en la misión no les pertenecen, sino que ese tiempo le corresponde al Señor. Ellos van a dedicar sus talentos y habilidades a tiempo completo a la edificación de Su reino. Cuando el misionero piensa así, no tiene problema alguno para seguir las reglas de la misión; no se resiste a la instrucción de su presidente de misión, a las pautas de Predicad Mi Evangelio ni al consejo de las Autoridades Generales. Antes bien acepta ese consejo porque no desea malgastar ni un minuto del tiempo del Señor.

¿Qué más pueden hacer los futuros misioneros para prepararse?


Necesitan comprender la doctrina y saber cómo compartirla. No se puede sacar agua de un balde vacío. Cuando los misioneros conocen el Evangelio y saben cómo enseñarlo, ya no quieren hacer nada más; saben que pueden enseñar a cualquier persona, en cualquier parte, en cualquier momento y en cualquier circunstancia empleando sus propias palabras respaldadas por el poder del Espíritu. Tienen confianza en sí mismos y una fortaleza interior. En este tipo de preparación hay un gran poder.

Por ese motivo, insto a todo joven y a toda jovencita a familiarizarse con Predicad Mi Evangelio. Los jóvenes tienen la obligación de ilustrarse, de entender por sí mismos las doctrinas de la Restauración. Esa preparación es tan importante para un muchacho como para una jovencita. Tanto si la joven se casa como si sirve en una misión de tiempo completo, el Evangelio debe servirle de guía en su diario vivir.

Los jóvenes precisan conocer el interior de la obra misional, pudiendo llegar a serles útil, donde sea posible, el ayudar a los misioneros y así paladear un poco de la obra.

También recomiendo a los jóvenes que estudien y sigan las pautas que se encuentran en Para la fortaleza de la juventud. Los misioneros deben ser moralmente limpios y estar espiritualmente preparados. Si viven los principios de Para la fortaleza de la juventud, estarán preparados espiritualmente para ser grandes misioneros.

¿Qué nos puede decir de la preparación física, económica y emocional?


Los misioneros deben ser autosuficientes. Los jóvenes necesitan aprender a cuidar de sí mismos y a no depender de sus padres.

Tienen que ser capaces de hacer frente a las exigencias físicas de la obra misional. Deben controlarse el peso y estar físicamente en forma. La rutina diaria del misionero incluye un programa de media hora de ejercicio, ya que tonificar el cuerpo aumenta la capacidad mental.

Los futuros misioneros necesitan aprender a trabajar. Deben tener un empleo y ahorrar dinero para la misión. Todo presidente de misión estaría de acuerdo conmigo en que el misionero que haya trabajado, ahorrado y contribuido a pagar parte o la totalidad de la misión es un misionero mejor preparado. Trabajar y ahorrar para la misión genera entusiasmo por servir y concede al joven o a la jovencita una buena ética de trabajo. ¡Independientemente de otros aspectos de la obra misional, aquí hay que trabajar!

Trabajar para servir en una misión y ser responsables de su propia vida contribuye al bienestar emocional de los jóvenes, pues en su interior saben que pueden tener éxito sin importar a dónde se les envíe o cuáles sean las circunstancias. Saben que son lo bastante fuertes para desenvolverse en un mundo cada vez menos interesado en las cosas de Dios. Necesitamos misioneros con ese tipo de convicción.

¿Cuál es su opinión respecto a aprender un segundo idioma?


En la mayoría de las escuelas de educación secundaria, es obligatorio aprender un segundo idioma y los alumnos deben esforzarse por hacerlo. Ahora bien, tal vez aprendan francés y luego vayan a la misión a Taiwán, pero no importa. Lo que verdaderamente importa es la disciplina que se adquiere al aprender cómo aprender. Si han aprendido una segunda lengua, les resultará más fácil aprender el idioma de las personas de la misión a la que sean llamados.

¿Cómo se decide ese llamamiento?


En primer lugar, el obispo o presidente de rama entrevista al joven o a la jovencita y hace una recomendación. Luego, el presidente de estaca o de misión entrevista a la persona. La mayoría de las solicitudes misionales se envían por medios electrónicos a las Oficinas Generales de la Iglesia junto con una foto. Cuando llega la solicitud, un miembro del Quórum de los Doce Apóstoles observa la foto y examina la actitud del futuro misionero según lo que hayan escrito sus líderes locales, sus calificaciones académicas y cualquier disposición manifiesta a aprender un idioma. El apóstol también considera las necesidades de las 344 misiones que hay en el mundo y luego recibe la impresión espiritual de dónde debe servir el misionero. Todo eso se hace bajo la dirección del Presidente de la Iglesia, y el llamamiento procede de él.

¿Por qué a algunos misioneros se les llama a servir en sus propios países?


Déjame asegurarte que los llamamientos son una cuestión de revelación, por lo que los misioneros sirven allí donde desea el Señor. Toda misión necesita misioneros buenos y capaces. Por ejemplo, supongamos que hay un joven, un líder escolar, que vive en Virginia, en los Estados Unidos. Abre su llamamiento y se queda boquiabierto al ver que se le llama a servir en Salt Lake City. Sin embargo, no pasa mucho tiempo allí antes de que sepa por qué el Señor lo llamó a servir en ese lugar.

¿Qué les diría a aquellos jóvenes que, por diversas razones, no creen reunir los requisitos para servir en una misión?


En 2002 elevamos el nivel de las normas del servicio misional; ello supone que, para ser un misionero digno, los jóvenes desde temprana edad deben comprender y vivir los requisitospara ser un misionero digno. Deben evitar las tentaciones del mundo. Claro que es posible arrepentirse, y el arrepentimiento supone una gran bendición, pero los que tropiezan deben llevar a cabo un arrepentimiento real y completo, y eso puede llevar tiempo. Puede llegar incluso a necesitarse la aprobación de la Primera Presidencia antes de poder servir. Elevar nivel de las normas no excluye a nadie, pero sí requiere de un arrepentimiento más exhaustivo y, en ocasiones, muy difícil. ¡Suplico a los jóvenes que no tengan que pasar por ello! Manténganse dignos de servir.

Tal vez haya algunos jóvenes que se consideren indignos o incapaces de servir a pesar de lo que les diga su obispo o presidente de rama; pero he aquí la realidad: los líderes del sacerdocio poseen las llaves para avalar. Si los líderes del sacerdocio indican que una persona es digna y es llamada, dicha persona debe ejercer fe en ese llamamiento y servir al Señor con plena confianza en que es digna y capaz.

¿Cómo recibe el misionero el poder espiritual que precisa para tener éxito?


Cuando llegan al campo, los misioneros suelen carecer de confianza en sí mismos, así que los ponemos con buenos compañeros que les enseñan cómo se lleva a cabo la obra misional. En pocos meses rebosan del Espíritu; están repletos del gozo que se recibe al llevar almas a Cristo. Entienden que están ayudando a nuestro Padre Celestial y al Salvador en la gran obra de redención. Cuando se dan cuenta de ello, son imparables.

Ese poder es fruto de la obediencia, la dedicación, el trabajo duro y el entusiasmo. Si no son obedientes, si no trabajan con denuedo dando lo mejor de sí cada día, no tendrán el mismo impacto que aquellos que irradian el espíritu del Evangelio.

¿Saben qué?, a menudo pregunto a nuevos conversos por la primera vez que supieron que la Iglesia es verdadera y no es infrecuente que respondan: “Supe que la Iglesia es verdadera mientras me enseñaban los élderes o las hermanas y percibí el poder de su creencia y vi el resplandor de sus rostros”. Si uno no está activa y anhelosamente consagrado a la obra, el Espíritu no le conferirá a su servicio misional el poder que tendría si así estuviese.

¿Qué bendiciones se reciben al servir en una misión?


Los misioneros dedicados que dan lo mejor de sí mismos aprenden lecciones tan importantes o puede que más importantes que cualquier cosa que aprendan en la universidad. Les daré un ejemplo. Los misioneros aprenden a tratar a las personas, a conversar con ellas y a ayudarlas. Tanto si van a ser médicos, abogados, comerciantes o cualquier otra cosa, la capacidad para relacionarse con otras personas puede ser lo que determine el éxito en una profesión.

Una segunda gran bendición es que los misioneros permanecen doctrinalmente anclados en la realidad de la Expiación, con lo que desarrollan un amor y una devoción por el Señor Jesucristo que supondrá una gran bendición para ellos y sus familias en esta vida y en la eternidad. Las experiencias de aprendizaje más significativas que podemos tener se producen al enseñar a los demás. Y eso es lo que hacen los misioneros: interiorizan la doctrina, la realidad de la Expiación, y eso supone una bendición en todas sus futuras asignaciones en la Iglesia.

Otra gran bendición es que a medida que los misioneros se dedican a rescatar y a llevar a la luz del Evangelio a familias que vagan por las tinieblas, se dan cuenta de lo que no desean en su propia vida. La experiencia les aclara los valores a los que desean ceñirse, el tipo de familia que desean tener, la manera de educar a sus hijos y las metas que necesitan para obtener las bendiciones prometidas del templo. La misión es la mejor institución educativa del mundo.

Como ustedes saben, el presidente Gordon B. Hinckley ha dicho en numerosas ocasiones que su misión constituye el cimiento de su vida de servicio. Él reconoce que la misión le puso en la dirección que le llevó a dirigir la Iglesia, y creo que estarán de acuerdo en que lo está haciendo magníficamente bien.

La Iglesia se encuentra en una etapa de su historia en la que los jóvenes y las jovencitas de todo el mundo necesitan dar el paso y servir en una misión. No pueden suponer que ya hay suficientes jóvenes en los Estados Unidos para hacer todo lo que el Señor necesita. Él necesita que los jóvenes de todos los lugares donde la Iglesia esté organizada se preparen para llevarle almas. Al obrar así, bendecirán a toda la tierra y traerán eternamente sobre sí y sobre sus familias las bendiciones del cielo.

¿Y si no puedes servir a tiempo completo?


Los jóvenes con limitaciones mentales, emocionales o físicas graves están eximidos del servicio misional a tiempo completo y no deberían sentirse culpables por ello. Son tan preciados e importantes para la Iglesia como si fueran capaces de ir al campo misional.

Pero si bien no sirven a tiempo completo, pueden aprovechar cada oportunidad que se les presente de buscar a personas y ayudarles a unirse a la Iglesia. Pueden ser miembros misioneros en la universidad, en el trabajo o en sus lugares de residencia. Deben seguir adelante, tener una vida maravillosa y plena y contribuir a la edificación del reino dondequiera que se encuentren. No todos los Apóstoles que sirven en la actualidad pudieron servir en una misión de tiempo completo cuando eran jóvenes, ya que algunos tuvieron que servir en el ejército; pero todos han hecho obra misional y han traído gente a la Iglesia.

Se alienta a los líderes del sacerdocio a ayudar a todo joven fiel y recto a brindar servicio. Por ejemplo, pueden ayudar al obispo como misioneros de barrio o trabajar en el almacén del obispo. Si viven cerca de un templo, podrán disfrutar de numerosas ocasiones de servir allí. Los líderes del sacerdocio sólo deben pensar en cómo hacerlo y luego dar el paso.

Élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles.

domingo, 19 de febrero de 2012

Llamadas a Servir

Hermanas que sirven como misioneras regulares.



    "He aquí, os envié para testificar y amonestar al pueblo, y conviene que todo hombre que ha sido amonestado, amoneste a su prójimo. Por tanto, quedan sin excusa, y sus pecados descansan sobre su propia cabeza. El que temprano me busca, me hallará, y no será abandonado. Permaneced, pues, y trabajad diligentemente, para que seáis perfeccionados en vuestro ministerio de ir entre los gentiles por última vez, cuantos la boca del Señor llame, para atar la ley y sellar el testimonio, y preparar a los santos para la hora del juicio que ha de venir; a fin de que sus almas escapen de la ira de Dios, la abominación desoladora que espera a los malvados, tanto en este mundo como en el venidero." (Doctrina y Convenios 88:81-85)
         Cualquiera de nosotros podría escribir este y cientos de artículos en cuanto a la maravillosa bendición de tener la Obra Misional en La Iglesia. De hecho, muchos de nosotros (sino todos) estamos conectados de una u otra forma a ella. Si no fuera por la predicación del evangelio que se está llevando a cabo desde la Restauración, no nos sería posible gozar de las bendiciones de la expiación de Cristo ni de todas las demás bendiciones que ésta trae a las familias del mundo, y en especial a cada individuo.
     Es por medio del servicio íntegro de muchas personas que el mundo puede tener acceso a las herramientas para volver de regreso a la presencia de Dios y Jesucristo.
     En la última Conferencia General de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días llevada a cabo en Octubre de 2011 el Élder Jeffrey Roy Holland recalcó el mandamiento dado a los jóvenes del Sacerdocio de Aarón con las siguientes palabras:
"Hermanos, les hablamos con intrepidez porque la sutileza no parece funcionar. Hablamos con intrepidez porque Satanás es un ser real empeñado en destruirlos y ustedes enfrentan su influencia a una edad cada vez menor. De modo que, los tomamos de la solapa y les gritamos con todas nuestras fuerzas:
Ya empieza la batalla con gran clamor.
¡Firmes marchad! ¡Firmes marchad!.
Mis jóvenes amigos, necesitamos decenas de millares de misioneros más en los meses y los años venideros. Deben provenir de un mayor número de jóvenes del Sacerdocio Aarónico que hayan sido ordenados y que sean activos, puros y dignos de servir."
  Además habló a los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec:
"Ahora ustedes, hermanos del Sacerdocio de Melquisedec, no sonrían y se sienten cómodamente en sus asientos. No he terminado. Necesitamos miles de matrimonios más en las misiones de la Iglesia. Todo presidente de misión los pide. Dondequiera que prestan servicio, los matrimonios aportan a la obra una madurez que no pueden brindar los jóvenes de 19 años, por más excelentes que sean."
   Con estas palabras se deja en claro el mandamiento (y a la vez gran privilegio) de servir en una misión regular de tiempo completo. 
   Nuestro amado profeta enseñó:
“Repito lo que los profetas han enseñado por mucho tiempo: que todo joven digno y capaz debe prepararse para servir en una misión. El servicio misional es un deber del sacerdocio, una obligación que el Señor espera de nosotros a quienes se nos ha dado tanto” (“Al encontrarnos reunidos de nuevo”, Liahona, noviembre 2010, pág. 5).
  Es una gran bendición y privilegio que el Sacerdocio tiene de prestar servicio en una misión regular, y como dijo el Presidente Monson es una "obligación"... pero muy poco se dice con respecto a las hermanas. ¿Qué hay de ellas? si bien NO es mandamiento para nuestras amadas hermanas de la iglesia salir a una misión, muchas deciden salir, lo cual es muy notable. Ellas son un ejemplo para La Iglesia, son almas fuertes que dejan atrás sus propias ocupaciones por predicar el evangelio del Salvador. Son mujeres fieles dispuestas a regalar su preciado tiempo por la obra para dar a conocer a "quienes permanecen en tinieblas", para enseñar con el mismo ímpetu que los jóvenes élderes.
  Y, aunque muchos de nosotros estamos grandemente agradecido a nuestras queridas misioneras por el servicio que brindan, es necesario mencionar que hay otro número de jovencitas dispuestas a servir que muchas veces (lamentablemente) no cuentan con el apoyo de sus padres, ni de sus amigos(as), y peor aún, no cuentan con el apoyo de sus propios líderes locales. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué a veces son los propios líderes que frenan y apagan los deseos de estas humildes jóvenes de prestar este servicio regular? 
   Estoy seguro que varios de ustedes al leer este artículo pueden recordar alguna de las jóvenes a las que me refiero. Incluso personalmente he oído a líderes aconsejar a las jóvenes que tal o cuál joven llegará pronto de la misión, así que su tarea es prepararse para ese joven, en vez de servir una misión. También se les ha dicho que deben sólo prepararse para el matrimonio y para la maternidad. Es cierto que en la Organización de las Mujeres Jóvenes se hace hincapié en la virtud que debe tener una futura esposa y madre digna, pero el que no se mencione explícitamente la importancia del Servicio Misional NO significa que se les debe desanimar, al contrario... Aquellas jóvenes que tengan deseos de salir al campo misional ¡Háganlo! ¡Es una oportunidad única que siempre recordarán! Servir una misión les preparará para ser madres y esposas dignas. Les ayudará a ver la importancia del "compañerismo" en el matrimonio. Y como dijo el Presidente Gordon B. Hinckley 
 "Será bendecido(a) cada día de su vida por haber servido una misión"
  Espero puedan dejar sus puntos de vista en los comentarios, sus apreciaciones y sus testimonios para fortalecernos en este punto.

  Personalmente conocí a excelentes Hermanas Misioneras en mi misión las cuales trabajaron con ahínco en la viña, e incluso, muchas de ellas decidieron salir aún cuando no se les requería vía mandamiento. Lo hicieron por amor al Señor. Porque tenían el deseo y obraron según sus propios deseos.